Estados peligrosos

25 09 2007

Estoy leyendo estos días Estados peligrosos, Oriente Medio y la política exterior estadounidense, Ed. Paidós 2007, un diálogo puesto por escrito entre Noam Chomsky y Gilbert Achcar. Todavía recuerdo a Noam Chomsky de cuando lo estudiábamos en filosofía en el último curso en el instituto, entonces se dedicaba (ya hace como casi veinte años) a la neurolingüística, ahora es uno de los mayores críticos de la política exterior norteamericana, muy conocido. Gilbert Achcar ha vivido varios años en Oriente Medio y un seguidor del periodismo árabe.

Resulta revelador el conocimiento que tienen los dos de los objetivos reales de la política norteamericana en la zona, que difieren notablemente con los argumentos oficiales, y cómo afecta a los diferentes países implicados.

Aparecen algunas referencias a nuestro país, particularmente me sorprende que estén tan bien informados, a destacar el siguiente párrafo refiriéndose a cómo se fraguó la legitimidad del ataque a Irak en 2003 en la famosa cumbre de las azores:
‘Pero el caso peor fue con diferencia el de José María Aznar, presidente del gobierno español. Llegó a ser tan ensalzado por George Bush y por Tony Blair, en calidad de máximo exponente de la esperanza de la democracia, que se lo llevaron a la cumbre de las Azores, en donde, básicamente, declararon la guerra dos días antes de la invasión. Aznar suscribió esta declaración de guerra justo después de que los sondeos de opinión realizados en España demostrasesn que la guerra contaba con el respaldo de un 2% de la población, y él era precisamente la gran esperanza de la democracia.’

Y ya sabemos cómo acabó todo esto finalmente. Bueno, aunque acabar, acabar no ha acabado todavía porque Estados Unidos no sabe cómo salir del lugar manteniendo a la vez un gobierno estable bajo su control que le de ciertas garantías de supervisión sobre los enormes recursos petrolíferos del país. La consecuencia evidente es que hay menos seguridad y más terrorismo que antes de la invasión (democracia la misma, o sea, ninguna), y que las posiciones de los bandos enfrentados están más legitimidas ahora por la radicalidad del contrincante, que a su vez se convierte en una espiral hacia mayores cotas de radicalidad. En el fondo, todos perdemos con esta situación.

En definitiva, un libro altamente recomendable.


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