Ya han pasado las elecciones y de nuevo mi actividad vuelve a la normalidad, de manera que puedo dedicarme un poco al blog.
Aunque estoy satisfecho con los resultados pues el PSOE ha ganado con claridad las elecciones y de nuevo José Luis Rodríguez Zapatero será de nuevo presidente del Gobierno, no puedo por menos que estar preocupado de la fortaleza del PP en esta comunidad. El resultado en Alaquàs no es preocupante pues los vecinos y vecinas distinguen muy bien cada proceso electoral; esta vez la batalla principal era entre Zapatero y Rajoy y muchos vecinos y vecinas ven al PSOE de Zapatero a través de la imagen deformada que presenta la derecha y sus medios de comunicación afines (o sea todos) en esta comunidad; en esto, desde lo local poco podemos influir, digamos que el campo de batalla nos supera ampliamente. Como ya he dicho en otro sitio es muy necesario un nuevo proyecto, nuevas ideas y nuevas caras al frente del socialismo valenciano que de nuevo devuelva la ilusión a los progresistas y nos permita recuperar el gobierno de la Generalitat cuanto antes.
Y dicho esto quería dar mi opinión al respecto de una de las principales conclusiones, negativas, que se han extraído de estas elecciones generales y que es el aumento del bipartidismo. Tras estas elecciones son ya 322 diputados los que acumulan PSOE y PP de un total de 350, esto es el 92% del total. De la misma manera, en Alaquàs, esta es la segunda legislatura en la que solamente los dos grandes partidos están representados en el pleno del Ayutamiento. Por un lado debido a la ley D’Hont, que premia a los partidos con mayores porcentajes de votos, y por otro al voto útil.
La principal queja al respecto es que esto produce una falta de representación de algunas sensibilidades y la voz de algunos grupos, que pueden llegar a ser numerosos, no se escuchan. Y es cierto, pero para mí es más importante la estabilidad del gobierno y de esa manera la gobernabilidad del país (o del ayuntamiento), de manera que yo veo positivo los sistemas electorales que favorecen las mayorías. Se dificulta enormemente la tarea de gobierno, sino es que se pervierte ésta, cuando es necesario los apoyos de múltiples partidos con intereses particulares, a veces personales, y, muchas veces, contrapuestos, para la aprobación de cada una de las leyes y proyectos. Sólo en algunos casos se busca la majora real de los proyectos o leyes, lo cual ya intentara un gobierno responsable y con talante dialogante aunque no necesite el apoyo de estos partidos.
Claro que un sistema que beneficia a los partidos mayoritarios permite con mayor facilidad la consecución de mayorías absolutas, tan denigradas últimamente, y no digo, que con fundamento en algunos casos, por tanto, la pregunta ahora es ¿cómo podemos evitar los riesgos de la mayoría absoluta? Pues se me ocurren dos ideas, la primera la limitación de mandatos, de manera que aunque continúe gobernando el mismo partido al cambiar de personas supone una renovación, y la segunda sería intentar algo parecido al sistema electoral de Estados Unidos, allí los congresistas (análogo a nuestros diputados) responden ante los electores de su circunscripción y tienen más margen de maniobra respecto al partido al que pertenecen. Sin embargo veo difícil que cambie la ley electoral, ya que quien tiene la potestad para hacerlo ha llegado precisamente a esa posición gracias a dicha ley.
¿Qué os parece?
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