No es necesario que le condenen en una de las varias causas que tiene por fraude fiscal y contra la Administración pública para que dimita, después de las palabra que pronunció anoche en un mitín en Castelló donde llegó a decir, entre otras lindezas, cosas como:
“He comprado el 27.931 y si me toca me sacaré la pirula y mearé en la sede de Izquierda Unida.”
alguien con un mínimo de vergüenza lo haría, pero como ya sabemos que no la tiene, al menos, el president de su partido debería decir: “!Basta ya!”, y abrirle un expediente disciplinario que acabara con la expulsión de su partido y su desaparición, lo más rápida posible, de la vida pública, pues no sólo perjudica la imagen de la política, sino también la de los y las castellonenses. Pero Camps no tiene valor para hacerlo, al contrario una de sus aportaciones en la última ponencia del congreso regional del PP fue saltarse las normas éticas de su partido y blindarle para que no tenga que dimitir hasta que no exista resolución judicial, antes bastaba con que fuera imputado. Sí, por desgracia, esta es la imagen de honradez y respeto que Camps transmite a los valencianos y valencianas.










Comentarios recientes